29 abril 2014

¿Cuando se perdió el hombre?

Esteban

Libre pariste; sin tiempo creaste.
Con dolor creciste, abandono recogiste.
El miedo; nos perdió a todos.



Dónde se perdió el ser…
Todos los caminos dirigen al laberinto.
Entre soles y sombras se arrastran los mendigos.
Ricos sin valor, retozan en el perverso cielo
Sin dejar ver el azul, oscurecen las estrellas.
El humano, se perdió en el edén
El bosque se hizo frío.

A sus camadas, les crecieron los dientes
Con las melenas al aire, cual leones hambrientos.
Masacran al tigre o a sus congéneres
Con pérfida alevosía, mastican despacio.

Digieren lento, sintiéndose el rey, de los reyes.

Olvidaron; la materia prima no ocupa espacio
construye el todo a cambio de nada
y la aduana, lápida sepulcral
no admite traslado de coronas inventadas
Sólo transporta la luz del alma.

10 abril 2014

Mi refugio!


 Yo, no pertenezco a este paisaje.
Mi refugio es mi espacio
Enigmático como el universo
Busco mi propia luz
Entre legiones de esclavos
y crudas realidades.
Solo un miedo me paraliza
El dolor de vuestros pesares; "mis corazones"
El resto, son fuegos artificiales
Erial sin regadío.

08 abril 2014

Hoy por hoy...

Fronteras, fracturas y facturas.

Norte y sur...
Tus pies pisan otras huellas 
arrastrándose van por el asfalto.
Paredes sin puertas, multiplican cementerios
Solo ventanas se abren…
Todo a cien, ni un triste alimento.
Tiendas de miseria que huelen a muerto.
¡Triste realidad!

"Que si no es, inventas".

06 abril 2014

¡La rueca!


Hilandera y Tejedora

Hilandera con hilo dorado y rayo de luz, 
hila la lana que nos envuelve,
construye sueños de colores 
entre el rencor y odio de envidiosos seres.

Tejedora, teje brocados
bordando un universo de amor, 
enlazando las manos con nudos marineros.

Escucha el canto de los silencios 
y el sonido de la naturaleza 
que vibra fortaleciendo la rueca 
con el poder infinito que otorga 
la savia esencia de la verdad.

31 marzo 2014

“Nostalgias de justicia”



Busco aquello que no está escrito
Lo silenciosos gritos empolvados
                                 en el tiempo del olvido.
                            A los justos expulsados del tren
                                                     de la vida.
Busco justicia entre los sordos oídos
de fantasmas sin alma ni escrúpulos.
Solo los recuerdos despiertan
                                         clamando justicia.
 La nostalgia, atrapa los sueños
                                                      dormidos.
Del mañana, del ayer;  los transporta a hoy
haciendo presente cada instante 
                                       que antes  fue olvido.
Con delicadeza se adormecen aturdidos
                              en dulce lecho de plumas
 y un libreto en blanco
                                            A la espera de nacer…
Como un hijo deseado y querido.

26 marzo 2014

Reflejos perdidos:






No soy poeta, 
ni lo pretendo,
solo vibro al compás de lo que siento,
me llega, veo, leo o pienso.
Es mi canto un puñal
que rompe y desgarra la piel
golpeando el interior.
¡Despierta
la esencia que llevas dentro!
si, lo que en ti crece, no nació muerto.

Eres bella primavera, la que el sol
                            guarda y enseña.
El corazón del mendigo;
no es lisonjera limosna...
                                lo que espera.

El bosque, grita su nombre
Él, solo ve una arboleda.
Triste otoño despoblado
de palos y hojas secas

Arrastrando va sus pasos...
                          ni huella deja siquiera,
flotando entre dos mundos,
carga morral, de penas sin gloria.

Adormecido en un banco,
su alma se cristaliza y congela
si no despierta primero
pensando que ya es invierno...
Al llegar la primavera.

Dos años después...

Más allá de la luz

  El tiempo pasa deprisa.
Había regresado a mi ciudad de origen para que mis hijos comenzaran sus vacaciones de verano en el pueblo de mi madre.
 Después de acompañarlos a coger el tren, pasé el día con mi amiga Pilar paseando por Madrid; ahora nos veíamos poco, por lo tanto fue un día muy especial para las dos.
Cenamos en nuestro restaurante favorito y quedamos para el día siguiente, pues viajaríamos juntas a mi nueva ciudad.
 Yo, me quedé en casa de mis padres, esperando la llegada de mi hermano del trabajo. Y mientras pensaba en el día que había pasado tan agradable, mi mente empezó a cavilar retrocediendo en el tiempo; justo dos años atrás... tenía que haberme tomado unos minutos para pasar por el cementerio, o haber escuchado una misa; así iba de una idea a otra, y comenzaba a tener cargo de conciencia.
 Mientras iba dando vueltas a esos pensamientos, miré la hora; las doce.
En ese instante empecé a escuchar una dulce melodía que me resultaba muy familiar
¿qué es eso? -me pregunte a mí misma- ¿de dónde sale esa música?
De pronto recordé; el vals, la alarma de un reloj antiguo que hacía años no funcionaba.
Por un momento no podía moverme recordando desde cuando estaba roto; me puse en pie con dirección al salón, lugar del que partía la música.
Las ideas bullían en mi mente a toda velocidad...
Imposible ¡ese reloj! lleva décadas sin funcionar, es de cuerda y el relojero dijo que no tenía arreglo; no lo tiramos porque lo compró mi padre y tiene un formato muy original.
 Llegué a la puerta... el reloj seguía con su dulce melodía, no se apagaba, como si la cuerda no tuviese fin, a pesar que en sus tiempos no duraba más de tres minutos.
De pronto... todo lo vi claro, con la impresión que estaría sentado en su sillón favorito...
¡No me asustes! le dije a la vez que abría la puerta y me acercaba al aparato, este seguía sonando sin pausa, comprobé la hora... exactamente la hora en la que marchó.
 Dejé que sonará, esperando que parara, pero no; seguía y seguía sonando, con la dulce vibración de aquel que siente un cálido abrazo... hasta que yo lo apagué.
Volví a mi sillón para seguir cosiendo, y un instante después escuché como mi hermano abría la puerta, siempre tan puntual... la una.

Ni que decir tiene; el reloj me lo llevé a mi casa, con la cuerda rota y sin arreglo posible por falta de maquinaría.
Tal vez algún día volverá a sonar.

Quedó bien claro, no hace falta ir a ningún lugar.
Somos energía, y la energía no se destruye, Se transforma.
Escucha tu silencio interior...

No es utopía que todos somos iguales
La tierra lo demuestra...
Sin equipaje, la sombra del ciprés nos espera ... 
uno, tras otro, descansará a sus pies.